
Ucrania lanzó una ofensiva masiva con drones contra Moscú y otras regiones de Rusia durante el fin de semana.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber interceptado 1,110 aparatos, una cifra no verificada independientemente.
El ataque es considerado el más grande dirigido contra la capital rusa desde el comienzo de la guerra en 2022.
Las autoridades reportaron daños en la refinería de petróleo de Moscú, edificios residenciales y otras instalaciones.
Al menos dos personas murieron y 20 resultaron heridas en la región de la capital, según funcionarios locales.
Las operaciones en los principales aeropuertos moscovitas también fueron suspendidas temporalmente por razones de seguridad.
El presidente Volodímir Zelenski aseguró que la operación buscaba afectar instalaciones petroleras y logísticas vinculadas al esfuerzo militar ruso.
La ofensiva ocurrió durante la última jornada de las elecciones parlamentarias de Rusia, celebradas también en territorios ucranianos ocupados.
Moscú acusó a Kyiv de intentar alterar el proceso electoral y prometió intensificar sus ataques como respuesta.
Horas antes, Rusia había atacado con drones la región de Kyiv, dejando cuatro civiles muertos, entre ellos tres niños.
La nueva escalada evidencia el creciente uso de armas de largo alcance por ambos países y el elevado riesgo para la población.
Mientras continúan los ataques, las posibilidades de alcanzar un cese del fuego parecen cada vez más lejanas.